Para algunos, todo comenzó en la Plaza Cívica, sede del Gobierno provincial en Rosario. Allí, en septiembre de 2024, el Ministerio de Cultura lanzó el programa Re-Suena, en un festival que tuvo como número central al popular Acru. Atraídos por esa figura, muchas y muchos jóvenes descubrieron la propuesta formativa impulsada por el área cultural de Provincia, que brinda herramientas para la escritura, composición, producción y difusión de obras musicales asociadas a las artes urbanas. Desde entonces, el programa se multiplicó y profundizó, vinculándose también con otras áreas gubernamentales: es el caso de «Re-Suena en la Memoria», impulsado junto a la Secretaría de Derechos Humanos.
Con la convicción de que el ejercicio de la memoria activa constituye un desafío que debe replantearse cada generación, para sentir y conocer el pasado, comprender el presente y transformar el futuro, desde el programa Re-Suena, del Ministerio de Cultura, diagramaron una instancia de profundización en la formación. Así surgió «Re-Suena en la Memoria», que sostiene los objetivos generales de aportar a la construcción de una memoria activa en la ciudad de Rosario, desde una perspectiva intergeneracional, y de iniciar un proceso de gestión interministerial que derive en nuevas instancias de reflexión.
La iniciativa, lanzada en sintonía con los 50 años del golpe de Estado cívico-militar, generó espacios de encuentro dirigidos a las y los jóvenes, que habilitaron nuevas formas de aproximación a la historia argentina reciente. A través de herramientas artísticas, comunicacionales y culturales, se buscó estimular el pensamiento crítico, la expresión y el diálogo intergeneracional, favoreciendo procesos de apropiación de la memoria colectiva que resulten significativos para las nuevas generaciones.

Seis voces para una primera etapa
En su etapa inaugural, «Re-Suena en la Memoria» sumó a seis jóvenes participantes del programa: Sofía Raggio, Yair Noguera, Cristian Romero, Ezequiel Gliosci, Marisol Caballero y Tiara Aranda, quienes seleccionaron una obra entre treinta canciones del repertorio latinoamericano, compuestas por artistas como León Gieco, Charly García, Luis Alberto Spinetta, Fito Páez, María Elena Walsh, Víctor Heredia, Teresa Parodi, Rubén Blades, Silvio Rodríguez y Víctor Jara, entre otros. La canción elegida fue la base de inspiración y, luego de las instancias de capacitación con los equipos de la Secretaría de Derechos Humanos, comenzaron los procesos de composición, dando lugar a nuevas obras que impulsan la memoria y, a la vez, conectan con artistas ilustres de la cultura popular latinoamericana.
Con esas canciones propias, las y los artistas formados en Re-Suena comenzaron a recorrer escuelas secundarias de distintos barrios de Rosario, presentándose frente a estudiantes de tercer, cuarto y quinto año. La memoria, los Derechos Humanos y la potencia del propio Re-Suena llegaron, así, a cientos de jóvenes, lo que representó una experiencia enriquecedora, según destacaron los propios protagonistas.
«La posibilidad de participar en los encuentros de formación estuvo muy buena, ya que recolecté mucha información que yo no sabía o que algunas cosas eran confusas para mí. Y después, presentar nuestras canciones en las escuelas la verdad que estuvo muy bueno. A mí me ayudó a sacarme mucha vergüenza y a juntar experiencia en cuanto a la puesta en escena», graficó Ezequiel, que compuso inspirándose en «Los Dinosaurios» de Charly García, sobre la que apuntó: «Da como esa mirada al futuro de que si no tenemos memoria nunca vamos a poder superar esa historia y hacer que esto nunca más pase».
Similar fue la experiencia de Cristian, que conoció el programa Re-Suena mientras formaba parte del taller de rap Bt Crew, con el que ya narraban la realidad del barrio, pero que encontró en esta oportunidad una posibilidad fundamental de formación. «Nos dieron herramientas, recorrimos el Centro de Detención Clandestino que funcionó ahí en la sede de Gobierno. Nos brindó las herramientas para tener noción de lo que íbamos a hablar», destacó el joven creador, que a partir de «El Fantasma de Canterville» compuso «Voces que no callan». «La experiencia que tuve en las escuelas cada vez que le canté fue muy buena, la pasé excelente. En cada escuela que fuimos los chicos nos recibieron con buena onda, nos transmitieron esa confianza para querer ir y exhibir nuestro arte», resaltó.
Por su parte, Marisol no dudó en reconocer que «todo el recorrido del taller fue muy mágico, muy hermoso», y destacó a la experiencia en Derechos Humanos como una experiencia muy impactante. «Me gustó mucho transitar esa experiencia porque me ayudó a saber muchísimo más sobre lo que pasó», consideró la joven autora, que compuso a partir de «Como la cigarra» de María Elena Walsh. «La posibilidad de presentarme en las escuelas con mi música fue un sueño hecho realidad. Fue muy conmovedor porque hubo muchas devoluciones positivas de los adolescentes, que estaban muy emocionados, se notaba cómo les había gustado la propuesta y cómo empezaban a imaginarse cosas para ellos», distinguió.

En esa misma línea, Yair reconoció «la felicidad de haber participado, por haber recorrido tanto, por poder compartir con muchas personas y expresar lo que pienso sobre lo que pasó». Inspirado en la canción «Encuentro con el Diablo», de Serú Girán, le dio forma a una obra propia que cautivó a los estudiantes: «Fue un proceso muy hermoso donde pude compartir mi música y los chicos de las escuelas también se coparon muchísimo, nos pidieron fotos, nos elogiaron las canciones. Y algo que rescaté muchísimo de la experiencia fueron los chicos que se animaron también a cantar, a tirarse su freestyle, a rapear, a reírse, a compartir con nosotros el escenario. Rescato eso, el cariño, las risas que me llevo de todo el proceso en sí».
Iniciada en un taller de freestyle y composición, Tiara encontró en Re-Suena «un lugar donde pude empezar a transformar mi sueño en algo real». «Antes escribía ideas y canciones por mi cuenta, pero sentía que me faltaban herramientas y también animarme a mostrar lo que hacía. Acá pude conocer otras personas con las mismas ganas y crecer tanto artística como personalmente», explicó la joven, que en la instancia de capacitación en Derechos Humanos pudo «reflexionar sobre la importancia de la memoria, de los derechos y de poder valorar las libertades y decisiones que hoy tenemos». Para Tiara, presentarse en distintas escuelas «fue una experiencia muy hermosa». «Me gustó poder compartir mi música y ver cómo las canciones generaban diferentes reacciones, y además poder acercar esta experiencia a otros jóvenes artistas. Me hizo darme cuenta de hasta dónde puede llegar la música y cómo puede conectar con otras personas, valorando mucho más el arte como una herramienta para expresar, conectar y disfrutarlo», destacó la joven compositora, que se inspiró en «Desapariciones» de Rubén Blades y «La Memoria», de León Gieco.
Con un recorrido diferente al de sus compañeras y compañeros, Sofía llegó a Re-Suena desde otros puntos cardinales: oriunda de la Patagonia, vivió en Buenos Aires (donde estudió Historia en la UBA) y ya en Rosario se sumó al taller de rap de La Torito, del Barrio 7 de Septiembre, paso previo a su desembarco en Re-Suena y, luego, a «Re-Suena en la Memoria». «Mi música tiene un contenido político y soy una activista de muchos temas, sobre todo feminista, entonces se acercan a mí muchas personas que tienen diferentes problemáticas y el haber conocido a la Secretaría de Derechos Humanos justamente me posibilitó tener más herramientas sobre qué hacer con esas circunstancias», apuntó Sofía, que trabajó sobre «Todavía cantamos» de Víctor Heredia, de la que destaca que «simboliza nuestra capacidad de resiliencia».
Sobre la presentación de su propia obra en las escuelas, destacó: «Me encantó poder presentar esta canción escrita por mí, siento que es una confirmación más para mí y mi carrera de que tengo que continuar con lo que hago. Me gustó mucho que las chicas en diferentes escuelas se acercaran, que quisieran una foto, charlar inclusive. Es muy importante que haya mujeres haciendo música, porque eso permite que las niñas se imaginen a sí mismas como músicas también, que era algo que cuando yo era chica no pasaba. Siento que estoy aportando algo muy bueno. De esa forma también como que tiene más sentido mi vida, porque para eso estoy, para aportar algo».
