Crónica 10/09/2026

El Cruce abrió en Lavardén su 25ª edición: una celebración de la danza, los vínculos y la cultura como construcción colectiva

Con un encuentro cargado de emoción, memoria y reconocimiento, el Festival Internacional de Artes Escénicas Contemporáneas inauguró su edición aniversario en el edificio provincial de Mendoza 1085, en Rosario.

Hay encuentros que hablan de una historia y hay otros que, además, permiten volver a recorrerla. Este miércoles 9 de septiembre el Festival Internacional de Artes Escénicas Contemporáneas El Cruce inauguró su 25ª edición y abrió así una semana de actividades que vuelve a poner a la danza contemporánea en el centro de la escena cultural de la ciudad. La apertura tuvo lugar en Plataforma Lavardén, espacio dependiente del Ministerio de Cultura, una de las sedes que recibe al festival, y estuvo atravesada por las voces de quienes hicieron posible este recorrido, pero también por los recuerdos, los vínculos y las experiencias compartidas durante un cuarto de siglo.

En las paredes de la Sala de las Miradas, donde quedó inaugurada la muestra por los 25 años de El Cruce, la historia del festival se hace presente a través de imágenes, registros y huellas de distintas épocas. Allí conviven quienes estuvieron desde el comienzo, quienes se sumaron después y las nuevas generaciones que hoy continúan ampliando ese camino.

Uno de los momentos centrales de la apertura fue la participación de la ministra de Cultura de la Provincia de Santa Fe, Susana Rueda, quien destacó especialmente el significado de que El Cruce llegue a sus 25 ediciones y el valor de sostener, desde el Estado, el trabajo articulado con las organizaciones culturales independientes. Rueda recuperó el propio nombre del festival para señalar que El Cruce adquiere, en el contexto actual, una particular dimensión simbólica: la necesidad de encontrarse, articular y construir colectivamente.

«Me encanta el nombre de El Cruce, porque en este momento es muy simbólico: no es posible pensar la realización y consolidación de proyectos culturales sin la articulación entre los distintos actores del sector. Es una danza que hacemos todos de la mano y bancando con esta forma de red maravillosa», destacó.

La ministra puso especialmente en valor el rol de las organizaciones autogestivas y el acompañamiento del Estado provincial para que estos proyectos puedan sostenerse en el tiempo. «Desde el Ministerio de Cultura creemos que la cultura es una construcción colectiva», afirmó y, en un contexto que definió como complejo, reivindicó el lugar del arte y la cultura como espacios de encuentro y resistencia.

«Creo que, justamente, la cultura es una herramienta de resistencia, un refugio ante la adversidad, y la danza es una de las expresiones más maravillosas, más antiguas de la humanidad a la hora de bancarse y de resistir», sostuvo Rueda.

Sus palabras encontraron eco en el espíritu de una celebración que no sólo mira hacia atrás. Porque si algo demuestra El Cruce después de 25 ediciones es que la memoria también puede ser una forma de proyectarse hacia adelante.

«Nosotros seguimos trabajando en forma articulada con ustedes, con las organizaciones que trabajan en forma autogestiva por la cultura en esta ciudad», afirmó la ministra, y ratificó el compromiso del Ministerio de Cultura provincial para continuar acompañando este tipo de iniciativas.

Por su parte, María Fernanda Vallejos, una de las responsables de la organización, destacó: «25 ediciones no son solamente 25 años, tampoco son una asociación de programas, obras, artistas, salas y escenarios. Son cuerpos, son voces, son conversaciones, discusiones, aprendizajes, incertidumbres, celebraciones y también momentos muy difíciles».

El Cruce nació en Rosario en el año 2000 a partir de una necesidad concreta de la comunidad de la danza contemporánea: contar con un espacio propio para mostrar las producciones locales, encontrarse, intercambiar experiencias y acceder a nuevas instancias de formación. Con el paso de los años, aquella iniciativa se transformó en una referencia de la escena contemporánea rosarina y construyó una extensa red de artistas, gestores, instituciones y públicos.

«Quizás una de las palabras que mejor define este festival es encontrarnos», señaló Vallejos. Y en esa palabra parece condensarse buena parte de la historia de El Cruce: la de un proyecto que logró sostenerse y crecer a partir de los vínculos y del trabajo colectivo.

La celebración de los 25 años encontró así un significado que excede la dimensión artística. El festival se presenta como una trama construida a lo largo del tiempo, en la que cada equipo, cada artista, cada obra y cada espacio aportó una parte de una historia colectiva.

En ese sentido, el secretario de Cultura y Educación de la Municipalidad de Rosario, Federico Valentini, destacó el tiempo y la dedicación de quienes hicieron posible el festival y remarcó el valor de las políticas públicas culturales que permiten consolidar proyectos de esta magnitud.

Con la apertura oficial, El Cruce comenzó a desplegar una programación que hasta el 13 de septiembre reunirá a más de 250 bailarinas y bailarines y contará con artistas y elencos de Argentina, Brasil, Chile, Uruguay, España y otras ciudades.

Bajo el eje curatorial «Periferias Compartidas», la 25ª edición propone poner en relación territorios, contextos y distintas maneras de crear y pensar las artes del movimiento. Talleres, obras, jams, instalaciones, estrenos, propuestas al aire libre y espacios de intercambio conforman una programación que se extiende por distintos escenarios de Rosario, con actividades gratuitas y otras con entradas populares.

En Plataforma Lavardén, la celebración continuará durante toda la semana con la muestra por los 25 años, presentaciones de obras, instalaciones performáticas y talleres. Así, entre cuerpos que se mueven, historias que vuelven a aparecer y nuevas generaciones que toman la posta, El Cruce celebra sus 25 ediciones. Una historia que comenzó con la necesidad de encontrarse y que, un cuarto de siglo después, vuelve a confirmar que la cultura se construye cuando esos cruces se multiplican.