Crónica 09/10/2026

Rueda: “La Feria del Libro es una política de Estado que fomenta la lectura, la creación y la industria editorial”

Lo aseguró la ministra de Cultura en la apertura de la Feria Internacional del Libro Rosario junto al intendente Pablo Javkin. Del 8 al 18 de octubre, habrá más de 350 actividades y 50 stands de librerías y editoriales, en el Cultural Fontanarrosa (San Martín 1080, Rosario). Más información en feriadellibrorosario.gob.ar

Con el Cultural Fontanarrosa a pleno abrió sus puertas la Feria Internacional del Libro de Rosario. Organizada por el Gobierno de la Provincia de Santa Fe, la Municipalidad de Rosario, la Fundación El Libro y la Universidad Nacional de Rosario, la Filros se desarrolla en el espacio cultural ubicado en San Martín 1080, que podrá visitarse de manera gratuita hasta el domingo 18 de octubre inclusive. Entre presentaciones de libros, charlas y talleres, habrá más de 350 actividades que pueden conocerse ingresando a feriadellibrorosario.gob.ar

Como parte del acto de apertura, la ministra de Cultura, Susana Rueda, expresó: «Nos toca dar apertura formal a esta nueva Feria Internacional del Libro de Rosario cuando aún perduran las emociones que vivimos durante los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026». 

«Esos Juegos convocaron e integraron a la comunidad santafesina como pocas veces, y esta Feria del Libro también tiene que ver con eso, con acontecimientos que ponen en valor la participación ciudadana, el encuentro en el espacio público, la posibilidad de compartir en comunidad tantas pasiones y valores que nos unen y nos identifican», indicó.

«Aquellos Juegos y esta Feria nos ubican como protagonistas de los sucesos culturales y deportivos más trascendentes de este año, impulsados y sostenidos por una política pública del gobierno provincial encabezada por el gobernador Maximiliano Pullaro, que promueve el desarrollo integral y virtuoso en torno de múltiples cadenas de valor», señaló Rueda.

En este sentido, la ministra destacó: «Sostener la Feria año tras año da cuenta entonces de una firme voluntad, de políticas de Estado provincial y municipal que fomentan la lectura, la creación literaria y la industria editorial, porque no estamos gastando recursos públicos, sino invirtiendo en promover a la cultura como uno de los motores que dinamizan y fortalecen el entramado social, que consolidan vínculos, incluso, y más aún, en tiempos de apremios económicos. Mientras la desocupación pisa los talones, los sueños y las esperanzas de tantos trabajadores, desde acá impulsamos a la industria cultural como promotora de empleo».

Por su parte el intendente Pablo Javkin expresó que «Rosario es una ciudad que vive como ninguna otra la reunión de la literatura, los autores y lectores. En las plazas de los barrios donde las familias pasan el día hasta la nochecita, en la costanera más hermosa de la Argentina donde las charlas se prolongan entre risas y rondas de mates, en el patio de una escuela, en la mesa de un bar, en todos lados: en Rosario, siempre hay un libro».

Javkin enmarcó su mensaje en los profundos cambios tecnológicos y culturales de estos tiempos, y en ese sentido señaló que «a todos los que amamos las letras, cada uno desde nuestro lugar, nos toca vivir en estos tiempos donde todo es fugaz, donde todo parece mejor si se acelera y automatiza, donde la repetición amenaza a la originalidad, lo virtual pretende reemplazar a lo real y nos acechan la frialdad y la indiferencia». 

«Por eso hoy, cuando parece que la humanidad debiera rendirse ante el reino de los algoritmos y las artificialidades, hay que sostener más que nunca estos encuentros de creatividad, arte y pensamiento», continuó diciendo, y remarcó: «Porque no habrá nunca una IA que frasee como Saer. Porque no habrá nunca una máquina que invente mundos como los que construyó Gorosdicher. Porque ante la amenaza de la ignorancia, tenemos el deber civilizatorio de defender la sorpresa y el imperio de la imaginación». 

El intendente sostuvo también que la Feria «es también una forma de ratificar nuestro compromiso con las industrias culturales y el trabajo, y el esfuerzo de quienes hacen a la industria del libro. Esta Feria es también para comprar y vender, y es una manera que el Estado tiene de promover que el mundo del libro resista y logre condiciones de producción justas». 

En tanto, el consejero de la Fundación el Libro y presidente de Falpa, Jorge García Abdelnur, destacó «la decisión política y el compromiso con la comunidad para garantizar la permanencia en el tiempo de una feria abierta, gratuita y de excelencia». Además, valoró el trabajo de las librerías y editoriales locales: «Esta ciudad tiene un vigor excepcional porque cuenta con una red de librerías y sellos editoriales que son un auténtico orgullo nacional. Y en particular las librerías son mucho más que comercios: son centros culturales de cercanía, trincheras de pensamiento que oxigenan los barrios y dinamizan la vida urbana, son lugares de encuentro y comunidad». García Abdelnur remarcó asimismo la pasión y el compromiso de los libreros «que en momentos tan complicados siguen luchando por brindar este servicio tan esencial a la comunidad y a la cultura».

Marcela Ternavasio, historiadora e investigadora rosarina, dio el discurso de apertura de la feria. Abordó el vínculo entre la historia y los libros, las transformaciones que configuraron la industria editorial contemporánea, así como los cambios culturales que conllevan. «La historia de la lectura nos muestra el lento pasaje de los reducidos círculos que podían acceder a ella hasta el surgimiento de una opinión pública nutrida de libros, prensa periódica e impresos de diversa factura; de la lectura colectiva, en alta voz, en los espacios de sociabilidad, a la lectura íntima e individual que establece una autonomía del lector». Al mismo tiempo, dio cuenta de la relación entre la historia del libro y la historia del trabajo, del oficio y de las personas «que pusieron sus manos para hacerlos». 

Se explayó sobre las distintas aristas de este vínculo, por ejemplo, la historia de la fragilidad del libro ante el poder de turno en las diferentes épocas: «El libro como amenaza y la lectura como desafío a la autoridad instituida impregna la larga trayectoria de la censura» e incluso analizó su vigencia, hoy en día mediado por las redes, ya que para la historiadora, el temor al escrache atraviesa los eslabones que articulan la comunidad de autores, editores, libreros y lectores, con la particularidad de que «hemos pasado de una censura ilustrada a una censura de la ignorancia».

A partir del interrogante «¿para qué sirve la historia?», Ternavasio analizó los límites entre la ficción y la realidad. En este sentido, mencionó distintas tensiones y disputas que se dan en torno a la verdad y la memoria y que atraviesan el oficio del historiador, entendiendo que el objeto de estudio requiere «distinguir la disciplina histórica de la naturaleza múltiple y plural de la memoria, abierta siempre a la dialéctica del recuerdo y el olvido, y de sus usos en la arena política con el fin de justificar acciones presentes en pasados por lo general imaginarios». 

La historiadora abordó además la trayectoria de la industria editorial argentina, con sus épocas «de oro» y momentos de crisis; y ahondó en el lugar que ocupó y ocupa nuestra ciudad, como centro cultural vibrante y plural, en dicha industria.  

En el cierre de su discurso, retomó a la filósofa Hanna Arendt, quien insistía en recuperar «el don de la palabra» para recomponer la condición humana y apostar por una vida en común: «Ante tanto griterío, prepotencia y desmesura, donde lo impronunciable perfora el umbral de lo decible, creo que nuestro mayor desafío en tanto trabajadores de la cultura es saber administrar la palabra y capitalizar la pausa creativa en pos de construir un porvenir que ponga en valor el idioma de la democracia, el pluralismo, la igualdad y la justicia».

La programación incluye la participación de grandes referentes como María Teresa Andruetto, Selva Almada, Claudia Piñeiro, Eduardo Sacheri, María O’Donnell, Reynaldo Sietecase, Narda Lepes, Luis Novaresio, Charlie López, Guillermo Martínez, Rep y Saborido, Martín Kohan, Santiago Siri, Carlos Rottemberg y Juan José Becerra. Además, hay 50 stands de librerías y editoriales de todo el país con promociones especiales ofrecidas por los bancos Municipal de Rosario y Santa Fe.

La Feria puede visitarse de lunes a miércoles de 13 a 21, jueves y viernes de 13 a 22, y los sábados de 10 a 00. El domingo 11 de octubre permanecerá abierta de 13 a 22 y el domingo 18 se podrá recorrer de 13 a 21. 

Cabe señalar que se incorpora un sistema de acceso mediante QR gratuito personal, que se gestiona por única vez y puede utilizarse para todos los días de la feria a través de la web de la feria. 

La agenda completa del evento puede consultarse en feriadellibrorosario.gob.ar.