Hace cuatro años, bajo la dirección de Silvio Viegas la Orquesta Sinfónica Provincial de Santa Fe, organismo dependiente del Ministerio de Cultura, estrenó un programa tributo a John Williams en lo que fue el primer concierto de música de películas en más de una década. Ante el éxito de esa fecha, Viegas decidió seguir incluyéndola en las temporadas oficiales del ensamble.
Es un programa que atrae a todo tipo de público, infancias, jóvenes, adultos y personas de la tercera edad, todos convocados por la magia de la música del séptimo arte. Son fechas donde los recuerdos de grandes historias fantásticas quedan a flor de piel, movilizando emociones un tanto nostálgicas. Este año, la función fue por partida doble.
Las presentaciones fueron en ATE Casa España el jueves 1 y viernes 2 de octubre. Las entradas para los dos días se agotaron en pocas horas y más de 1700 personas colmaron la sala, donde no cabía ni un alfiler. Entra el público se encontraron presentes el secretario de Desarrollos Culturales de la Provincia de Santa Fe, Paulo Ricci, y la directora de Espacios y Organismos Culturales de la Provincia de Santa Fe, Patricia Hein.
El programa abrió con una de las fanfarrias más conocidas de la historia del cine y, desde ese primer acorde, invitó al público a emprender un viaje entre las estrellas, a redescubrir dinosaurios, encontrar grandes tesoros, salvar el mundo, enfrentar monstruos y villanos, volar, nadar, correr y saltar. La música abrió así una puerta hacia universos asombrosos que forman parte del imaginario colectivo.

Cada obra fue construyendo su propio paisaje sonoro y visual, llevando a la audiencia de una aventura a otra, de un escenario fantástico a otro. La orquesta no solo interpretó melodías profundamente arraigadas en la memoria, sino que consiguió recrear atmósferas, emociones y escenas que parecían desprenderse de la pantalla para volver a vivir sobre el escenario.
El programa también contó con la participación de tres artistas invitados que encarnaron el western en un cierre de gran nivel artístico y de una sensibilidad muy profunda. Morena Sánchez Mastrángelo (soprano), Oscar Castellano (guitarra) y Ruy Gatti (armónica) se unieron a la Sinfónica para regalarle al público un momento épico, de esos en los que la música parece detener el tiempo.
La armónica anunció lo inevitable, con ese sonido inconfundible que parece llegar desde un horizonte lejano; la guitarra pintó una escena sepia de vientos polvorientos y paisajes abiertos; y la voz inundó el escenario, atravesando cada rincón de la sala y llegando hasta cada una de las personas que allí estaban. La combinación de los tres artistas con la orquesta produjo un instante de enorme intensidad, capaz de reunir en pocos minutos la épica, la nostalgia y la emoción de un género que permanece profundamente ligado a la memoria cinematográfica universal. Un instante que, al apagarse la última nota, ya se había convertido en un recuerdo imborrable de una noche memorable en Santa Fe.

Cada pieza que se escuchó fue acompañada por la proyección de fragmentos de los films evocados, en un diálogo permanente entre la música y las imágenes. La pantalla, las luces y los telones lumínicos no funcionaron simplemente como acompañamiento, sino como parte de una puesta que amplificó cada emoción y permitió que las melodías encontraran también una dimensión visual.
Así, entre fanfarrias, aventuras, héroes, monstruos, paisajes del lejano oeste y melodías que forman parte de la memoria de varias generaciones, la sala se transformó por un momento en una enorme pantalla viva. Y cuando finalmente llegó el silencio, quedó la sensación de haber atravesado, durante un poco más de una hora y nedia, un puñado de historias capaces de seguir habitando para siempre el corazón de quienes las escucharon.
Cálida despedida
Sin dudas fueron noches especiales, pero más aún para dos integrantes de la Sinfónica que actuaron por última vez junto con sus colegas después de más de cuarenta años de arduo trabajo y vocación musical.
El jueves la Orquesta despidió al contrabajista Daniel «Pichi» Zapata, hijo de un ex integrante; y el viernes hizo lo propio con la solista de viola, Alejandra Cepeda, hija de uno de los músicos fundadores del elenco.

