La Orquesta Sinfónica Provincial de Rosario, dependiente del Ministerio de Cultura de Santa Fe, presentará un nuevo concierto de la Temporada 2026 en el Teatro El Círculo (Laprida y Mendoza, Rosario) denominado «Virtuosismo y tragedia», en donde reafirmará su compromiso con la excelencia artística y el desarrollo cultural de la región. La presentación contará con la dirección del maestro invitado David del Pino Klinge (ex director del organismo) y la participación, en calidad de solista, del destacado trompetista argentino Valentín Garvie. El programa incluirá el «Concierto para trompeta en mi bemol» de Johann N. Hummel; la obertura-fantasía «Romeo y Julieta», el poema sinfónico «Francesca da Rimini» de Piotr Ilich Tchaikovsky y el estreno absoluto de «Fresco», del compositor rosarino Jorge Horst.
Para esta presentación, el Ministerio de Cultura junto al Movimiento Solidario Rosario invitan a quienes concurran a donar alimentos no perecederos. Las donaciones se recibirán en el hall del teatro en las instancias previas a la realización del concierto y serán destinadas a los comedores a través de los cuales el Movimiento brinda asistencia alimentaria en distintos barrios de Rosario y la región. Las entradas son gratuitas y se pueden retirar en la boletería del teatro a partir del martes 15 de setiembre (máximo dos entradas por persona) de 10 a 12.30 y de 16 a 20 h.
En relación al programa elegido para este concierto, el director invitado anticipó: «En la primera parte del programa se va a escuchar una obra del compositor Jorge Horst, un talentosísimo y muy reconocido compositor rosarino, de quien he tenido la alegría de estrenar varias obras, tanto en Rosario como en otros lugares. La obra que esta vez nos trae se llama ‘Fresco’, y es una composición que habla justamente de colores orquestales, de timbres, de cuadros sonoros, de filtros, como si fueran cortinas musicales que se van sobreponiendo una a otra. Una obra no muy larga, muy serena, una obra muy relajante para escuchar, con una orquestación muy fina a la que nos tiene acostumbrado siempre este excelente compositor que es Jorge Horst».
Sobre la segunda obra del programa manifestó: «Nos trae desde Buenos Aires a uno de los mejores trompetistas de Argentina, Valentín Garvie, formado en Alemania, y ahora actualmente es primer trompeta en Buenos Aires. Es un artista completo, no solamente excelente trompetista, sino compositor. Hace algunos años también dirigí con la Sinfónica de Rosario alguna obra o composición de él. Esta vez viene exclusivamente como solista con uno de los conciertos más tradicionales del repertorio, que es el ‘Concierto para trompeta y orquesta’ de Hummel, que es una obra que mezcla un poco la frescura, la amabilidad, la brillantez del periodo clásico, con ya las primeras influencias del siglo XIX y el carácter beethoveniano».
El maestro David del Pino Klinge se refirió además cómo será la segunda parte del concierto: «La segunda parte se presentan dos obras de Tchaikovsky, el gran compositor ruso, famoso por su acercamiento al romanticismo y también a obras literarias que él musicaliza. Este es el caso de las dos obras de este jueves, una basada en Shakespeare, en ‘Romeo y Julieta’, y la otra basada en Dante Alighieri, en ‘La Divina Comedia’. Ambas obras tienen como tema central el amor con un final trágico. Y sin embargo, esa similitud termina al principio. En el caso de ‘Romeo y Julieta’, al igual que la obra literaria, la música de Tchaikovsky nos describe el enfrentamiento violento entre las dos familias, Montescos y Capuletos. Luego nos presenta el famosísimo tema de amor de ‘Romeo y Julieta’, que no es un tema dramático, ni siquiera demasiado apasionado, es un tema de inmensa dulzura, que se convirtió a través de estos últimos casi dos siglos en uno de los temas más famosos de Tchaikovsky. Y la música nos describe sin tanta complejidad como una especie de libro, página por página, una introducción que nos ubica en la Verona de la época, en la ciudad de Verona. Luego un fragmento de cierto misterio, que es cuando ellos dos se conocen. Luego viene el enfrentamiento violento entre las familias, el primer encuentro de amor entre ellos dos, otro enfrentamiento violento. Luego, nuevamente, el tema de amor, esta vez mucho más apasionado, que termina trágicamente y la obra concluye con una marcha fúnebre también de inmensa dulzura».
A modo de cierre, el director invitado afirmó: «¿Hay cierta esperanza? Sí, hay pena, pero cierta esperanza. Completamente diferente es el planteamiento de Francesca da Rimini. Aquí la obra es violenta, destroza cualquier esperanza de una vida mejor y es bastante oscura desde el principio. Hay que recordar que Francesca da Rimini es un personaje de la vida real, de la época del 1200, y la historia de ella es también una historia real. Ella fue obligada a casarse por motivos de pactos económicos o de conveniencias entre familias y la obligan a casarse con una persona que ella no quiere en absoluto. Desgraciadamente conoce al hermano del esposo, que se llama Paolo, y ellos dos se enamoran profundamente. Son sorprendidos por el esposo que los mata inmediatamente, los acuchilla a ambos. Ahí comienza la obra. Es un momento trágico ya. Y siguiendo las líneas de Dante, ellos inician el descenso hacia el infierno. Esperan a ser juzgados ahí. La música es tremenda, mucho más compleja psicológica y emocionalmente que la de ‘Romeo y Julieta’. Es una obra que lleva al auditorio a un viaje hacia las oscuridades, hacia lo tenebroso. Y después de una primera parte se encuentran ellos dos, Paolo y Francesca, finalmente en el infierno, en medio de corrientes de aire que luego van a tener un papel protagónico al final de la obra, estos huracanes endemoniados».
«Se llega a la parte central donde a través de un famosísimo solo de clarinete y también de melodía de los violines, donde ella cuenta su historia, cuenta con una inmensa ternura, pero también con una inmensa tristeza. ¿Cómo fue todo esto? ¿Por qué es que ella no quería casarse? ¿Cómo es que cayó en el amor prohibido, digamos, con su cuñado? Y hay momentos de gran belleza en la parte central, siempre de belleza desgarrada, de belleza teñida de frustración, de pesimismo y de tristeza. Al final, la obra nos lleva a un veredicto. Hay estudiosos, hay musicólogos que piensan que esta obra es muy personal de parte de Tchaikovsky. Él tenía siempre esta tortura de una sexualidad no definida y escondida, frustrada, y de alguna manera se identifica con este amor que no es el de Romeo y Julieta, sino que es un amor prohibido, un amor envenenado ya. Y vaya que Tchaikovsky le saca partido a esta amargura, frustración y oscuridad», precisó el maestro David del Pino Klinge.
