Entrevista 05/08/2026

«El teatro sigue siendo una invitación a reflexionar, encontrarnos, escucharnos»

Laura Azcurra regresa a Rosario con «Frida, ¡viva la vida!», que se presentará en el Teatro de Lavardén como parte del ciclo Comentadas. La función dará comienzo a las 19 y, a su término, se desarrollará una charla que profundizará en la obra y figura de Kahlo. Las entradas son gratuitas, con cupo limitado.

En diciembre de 2024, Laura Azcurra llegó al Gran Salón de Plataforma Lavardén convertida en Frida Kahlo. Se trataban de los primeros pasos de «Frida, ¡viva la vida!», obra escrita por el mexicano Humberto Robles y dirigida por Julia Morgado, que desde entonces logró una enorme repercusión en escenarios de distintos puntos del país. Asentada por ese recorrido, la puesta volverá a Lavardén, pero en un nuevo contexto: este viernes 7 de agosto, a las 19, se presentará en el Teatro (con ingreso por Sarmiento y Mendoza), como parte del ciclo Comentadas del Ministerio de Cultura, que completará la experiencia con un espacio de comidas y bebidas mexicanas y, una vez culminada la función, con una charla abierta a cargo de Azcurra y María Florencia Sanz, especialista en la vida y obra de Kahlo. Las entradas, gratuitas, podrán retirarse desde las 18 en la boletería del Teatro, hasta completar la capacidad de sala.

Para Laura Azcurra, la posibilidad de regresar al espacio provincial resulta significativa. «Siempre estar en Lavardén es estar en casa», expresó la talentosa actriz bonaerense, que destacó: «Cuando presentamos ‘Frida’ en 2024 fue muy bien recibida, y ahora volvemos pero a la sala grande, en un marco muy hermoso, una actividad super interesante como el ciclo Comentadas. Donde no solamente se profundiza en la vida de un artista a través del teatro sino que se abre y se amplifica a compartir su vida y su obra junto a personas que conocen y profundizan en su arte. Va a ser una jornada muy hermosa, va a estar la obra, van a haber algunos sabores mexicanos, y después una intervención con Florencia, que es una conocedora muy profunda de toda la obra de Frida, donde también va a desglosar aspectos de sus cuadros, del arte plástico de Frida, abordando la simbología y el contexto histórico de la vida de Frida. Va a ser una jornada muy hermosa para quienes conocen a Frida y, para quienes no la conocen, van a tener una oportunidad única de entrar en su mundo».

– También habrá lugar, seguramente, para que surjan reflexiones en torno a la obra y al teatro en sí mismo. Una instancia que suele darse, por ejemplo, en festivales, en instancias de desmontajes, pero que aquí ocurrirá en un marco donde el público no es exclusivamente del ámbito teatral.

– Exactamente. Además, con la importancia que tiene la visita al teatro en estos tiempos, algo que considero que es muy valioso, porque estamos tan automatizados, viendo todo por pantallas, apretando los botones, drogados con las series… que están buenísimas, están re bien, pero el teatro ofrece una presencialidad y un compartir el tiempo presente que es muy valioso. Los argentinos somos muy buenos espectadores, siempre el teatro formó parte de nuestra identidad, los espacios teatrales que tiene nuestro país son muy zarpados, desde teatros enormes hasta salas independientes, pequeñas. Eso es algo a valorar, preservar y apoyar. Creo que el teatro sigue siendo una invitación a reflexionar, encontrarnos, escucharnos. Eso me parece muy importante en estos tiempos.

– El teatro es casi la última expresión del arte que no está invadida por las pantallas. Porque incluso en otros eventos en vivo, como los recitales o conciertos, es posible ver más personas filmando y registrando su presencia en el lugar que sumergiéndose exclusivamente en la experiencia en vivo. Incluso en el cine la gente usa el celular. El teatro es como un último espacio de resistencia.

– Sí, pero también tenemos que pedirle por favor al público que silencien los aparatos y que se queden tranquilos. Les decimos que no va a pasar nada por 50 minutos que se desconecten. La gente se ríe, pero de verdad pueden estar 50 minutos sin celular, entregándose a una historia, a un personaje, a conectarse con sus emociones. Me parece que toda la invitación vale la pena por esta experiencia tangible que sucede. Además del disfrute del teatro que siempre es amor, que siempre está ahí para recibirnos, transformarnos, para invitarnos a pensar, a sentir, a inspirarnos. A despertarnos otras curiosidades. Eso pasa bastante con la obra de Frida. Porque hay gente que siempre supo que esa mujer era mexicana, artista, algunos pueden saber que era la compañera de Diego Rivera, pero a no ser que hayan profundizado en la obra de Frida, no se sabe mucho más. Y la obra teatral tiene todas las características, se completa el rompecabezas de diferentes momentos de la vida de Frida. Podés ver sus colores, el significado de acuerdo a sus viajes, sus emociones, lo que vivió en su corta vida: porque Frida vivió 47 años, pero vivió muy intensamente, era una mujer muy apasionada, curiosa. Y divertida, que es una de las características que menos se conoce de Frida y junto con Julia Morgado, la directora, nos parecía importante ponderar eso de Frida. Porque sabemos que Frida la pasó mal, que el cuerpo le pesaba, que pasó por más de 30 operaciones en su vida y que el dolor del cuerpo, y el dolor del vínculo con Diego (que como todo vínculo amoroso de 20 años tiene subidas y bajadas, acuerdos que solamente una pareja sabe) y toda esa emocionalidad está plasmada en su vida, en su filosofía, en todas las diversidades que ella albergaba. Porque de alguna manera Frida representaba un montón de minorías: mujer latinoamericana, marrona, bisexual, discapacitada, una mujer de izquierda profundamente libre y valiente. Todo eso hace que Frida sea tan potente, porque nos toca desde muchos costados.

– Considerando ese carácter multifacético, y todas esas complejidades de su historia que enumeraste, ¿qué aspectos te fueron guiando para pensar la interpretación de Frida?

– Primero su amor profundo por la identidad mexicana. Eso fue lo primero. Frida amaba el espacio en el que estaba. Y sé lo que significa eso, porque aunque estemos como estemos, yo amo a mi país. Eso también me emociona, porque entiendo lo que representaba para ella, más allá de que nació en un contexto muy singular. Ella nació casi en la Revolución Mexicana, con un México muy sacudido, con claras directivas de identidad y de autenticidad de sus propias raíces. Ahí hubo una presencia muy interesante, social, económica, política, todo eso hace que Frida haya sido la mujer que fue: luchona, con conciencia de clase, con un abrazo infinito a los trabajadores y trabajadoras. Toda esa parte de Frida también compone lo que después plasmó en su arte. Y siempre fue vanguardista, siempre tuvo una visión muy modernizada para la época en que estaba. Por eso también fue muy señalada en muchos aspectos. Pero siento que lo más valioso de Frida fue su autenticidad, siempre se mostró auténtica, sin buscar encajar en las formas de los otros. Por eso me parece que nos interpela tanto, porque se animó a mostrarse vulnerable, nos invitó a ser auténticos aunque estemos rotos, aunque no seamos hegemónicos, sino que eso también lo tomó como valor, como una invitación para que diferentes humanidades podamos inspirarnos en ella para ir detrás de lo que soñamos y de lo que somos, sin imponernos ser otra cosa.

Con un amplio recorrido actoral no sólo en teatro sino también en cine y televisión, en 2025, con motivo de la presentación de «Frida, ¡viva la vida!» en Ciudad de Buenos Aires, Laura Azcurra reflexionó en una entrevista con La Nación sobre la producción audiovisual y, en concreto, sobre la Tv argentina. «Estamos frente a la muerte de la televisión de aire», dijo entonces. En esa línea, y ante el crecimiento de las plataformas de streaming, la actriz entiende que producir ficción en Argentina, en este tiempo, «es un desafío».

«Siempre me parece importante compartir desde estos espacios tan culturalmente masivos, como la televisión, la ficción, historias nuestras. Hay algo de reflejar y ponderar la identidad. Me dio mucho orgullo ser parte de una televisión que contaba realmente cómo somos nosotros en Argentina, en el Río de la Plata. Cuando estamos componiendo personajes, contando historias, también estamos creando identidad, dando información, compartiendo y visibilizando un territorio. Con historias ficcionadas, pero que son parecidas a otras que sucedieron, entonces eso inevitablemente nos invita a pensar», reflexionó la actriz, y remarcó: «Hay un gran caudal de talento entre los colegas actores, actrices, directoras, autoras, dramaturgos, de todo el personal técnico de la industria audiovisual que es único en América Latina. Es una picardía que se pierda una fuente enorme de trabajo. Además de visibilizar el potencial, la creatividad y el arte que tenemos en Argentina. En un momento la ficción argentina era muy celebrada y admirada en el mundo. Siempre voy a soñar que intenten ser eternos los laureles que supimos conseguir, pero dado este contexto y las directivas de este gobierno nacional no hay mucha intención de que esto suceda, entonces es difícil pensar en cómo se puede volver a una ficción de calidad y una producción si hay decisiones políticas en donde no quieren que eso suceda. Como en un montón de otros espacios, no solo en el arte y la cultura, sino también en la mayoría de otros espacios que son súper esenciales e importantísimos, como la educación, la salud, la ciencia. Es un panorama crudo y muy injusto».

En ese sentido, para Azcurra el marco del ciclo Comentadas invita, indefectiblemente, a reflexiones amplias: «Cuando Florencia en su charla habla sobre Frida, poniendo el contexto histórico y personal, el público se contagia. Y cuando el público puede hablar, exhalar emociones desde la butaca, siempre se termina metiendo con cuestiones de la realidad. Hay algo que es inevitable en esa sensibilidad que te deja el arte en general y, sobre todo, en esta obra de Frida, que te atraviesa. Tenés que ser un extraterrestre para que no te pase algo con toda la vida de Frida. Seguramente va a aparecer algo de todo esto, de cómo ella desde su espacio visibilizaba situaciones, lugares, personalidades, crudeza (desde sus abortos espontáneos hasta retratar un femicidio). El arte como motor para pensar, para comunicar y expresar, es muy necesario. Es necesario para quienes somos espectadores y completamos la obra con nuestra presencia, hay algo ahí que mueve. Humanamente es importante que tengamos estos encuentros. Con el teatro siempre abrazador y lleno de amor para compartir las vidas de otras personas que nos reflejan en el presente, que también nos espejan en quiénes somos, en quién queremos ser. Es inspiración en estado puro».