Desde la primera convocatoria de Residencias Culturales, en 2013, hasta la actualidad, más de 1177 jóvenes han formado parte de esta propuesta del Ministerio de Cultura de Santa Fe. A lo largo de estos años, más de 20 espacios culturales del Ministerio incorporaron la mirada de las juventudes en seis localidades: Santa Fe, San José del Rincón, Cayastá, Rosario, Villa Gobernador Gálvez y Puerto Gaboto.
Con una duración de diez meses, el programa está dirigido a jóvenes de entre 18 y 25 años y tiene como objetivo promover una capacitación continua, incorporando nuevas y diversas perspectivas sobre el campo cultural y el espacio público.
En este marco, se busca que las y los participantes desarrollen herramientas para abordar situaciones complejas y reales, que requieren la articulación de distintos lenguajes culturales, expresiones artísticas, saberes científicos, técnicos y tecnológicos, así como también sensibilidad social y comprensión del entorno.
La propuesta formativa se presenta como una alternativa pedagógica en la que cada residente construye su propio recorrido a partir de la experiencia, las percepciones y las emociones, fortaleciendo al mismo tiempo la creación de vínculos con públicos diversos. De este modo, los y las residentes se integran a espacios culturales vinculados al juego y la recreación, las artes y los oficios, tanto en el centro como en la periferia. Participan en museos de arte, historia, ciencias naturales y deporte; sitios históricos y arqueológicos; mercados culturales, cine público y programas de itinerancia territorial. Allí desarrollan tareas de mediación, coordinación y acompañamiento en talleres, muestras y espacios de experimentación, promoviendo instancias de intercambio y construcción colectiva.
Cabe destacar que este año se registra la mayor cantidad de residentes desde la creación del programa.

Aprender en movimiento
Con ejes temáticos diversos, el programa ya dio inicio a su agenda de formación. A fines de marzo se realizó el primer encuentro de capacitación en Plataforma Lavardén, que reunió a residentes de Rosario y Villa Gobernador Gálvez bajo el eje «Derechos culturales, participación y democracia». Este encuentro se centró en comprender los espacios públicos como escenarios de ejercicio ciudadano, en diálogo con la Nueva Constitución Provincial y el acceso universal a la cultura. En este sentido, se promueve que las y los residentes se reconozcan como agentes del Estado capaces de fomentar una circulación horizontal de saberes y un pensamiento crítico que fortalezca la democracia desde la práctica cotidiana.
Al habitar las espacialidades públicas, se impulsa la construcción de una ciudadanía activa, donde la soberanía cultural y el desarrollo local se constituyen como pilares fundamentales de la gestión. Para fines de abril está prevista una nueva instancia de formación bajo el eje «Juegos, mediación y cultura para la acción». A partir de la premisa de que el juego es una herramienta de transformación, el módulo abordará la mediación desde prácticas como invitar, habitar, alojar y dar la bienvenida. Se trabajará con dispositivos lúdicos y narrativas espaciales que ponen en juego el cuerpo, el movimiento y la imaginación, con el objetivo de que los y las mediadoras desarrollen una «poética de las materialidades» que habilite a los públicos a ser protagonistas de sus propias experiencias culturales.

Lo que pasa cuando la experiencia da inicio
Con enorme entusiasmo las voces de los residentes manifestaron su alto grado de satisfacción con la propuesta, destacando especialmente la posibilidad de intercambiar experiencias, ampliar perspectivas y fortalecer su formación en el campo cultural. Valentina destacó el proceso de descubrimiento que propone la experiencia: «Estamos conociendo a otros residentes, pero también conociéndonos a nosotras mismas. Estamos pensando cómo aportar una mirada joven a la cultura. Todavía no tenemos todas las respuestas, pero estamos en ese proceso. Personalmente tengo muchas expectativas y ganas de aprender, y de ver cómo puedo trasladar esto a mi formación y a mi vida cotidiana. También valoro mucho la posibilidad de conocer personas que quizás no hubiéramos conocido de otra manera».
Por su parte, Victoria subrayó el carácter colectivo del programa: «El objetivo es aportar a la integración y al rediseño de las residencias culturales, y también realizar un mapeo de los espacios culturales para promover la participación. La experiencia está siendo hermosa. Primero hicimos actividades para conocernos y ahora estamos recorriendo los espacios, preparando preguntas y conociendo a las personas que los habitan. El grupo es muy lindo y siento que me va a dejar muchos aprendizajes».
De esta manera las Residencias Culturales avanzan con su espíritu de ser un proceso vivo: uno donde aprender y hacer forman parte de la misma experiencia, y donde la cultura rubrica su esencia de ser algo que se habita, se comparte y se transforma.

