Luego de 11 días finalizó la Feria Internacional del Libro Rosario. Con gran convocatoria y un balance positivo de ventas, el evento realizado en el Cultural Fontanarrosa contó con más de 350 presentaciones de libros. «Como Ministerio de Cultura, es un orgullo poder organizar, junto con la Municipalidad de Rosario, esta que es la feria más importante después de la de Buenos Aires, que tiene un gran impacto en la cultura y en la identidad santafesina», destacó la ministra Susana Rueda.
Durante la edición 2026 de la Feria, organizada por el Gobierno de Santa Fe, a través del Ministerio de Cultura, la Municipalidad de Rosario y la Fundación El Libro, en el stand de Santa Fe se comercializó casi un 180% más de libros que el año anterior. El sello editorial más vendido fue Espacio Santafesino Ediciones, con el libro «Caudillo de una provincia invencible», seguido por «Rosario a través de la pintura». El segundo lugar dentro de los sellos editoriales santafesinos más vendidos fue para la editorial rosarina Le Pecore Nere.

Dentro de autores santafesinos, el libro más vendido fue el de Fabio Baena «Guía de peces del Paraná», seguido por Ana Clara Tarquini con «Guía básica de costura» y Nadia Fink con sus títulos del sello Chirimbote.
La ministra de Cultura de la provincia, Susana Rueda, destacó que «al igual que los Juegos Suramericanos, la Feria del Libro de Rosario fue un maravilloso lugar de encuentro para rosarinos, santafesinos y todos los visitantes que pudieron recorrer los pasillos del Centro Cultural Fontanarrosa».
«Nos sentimos muy felices de poder desatar los afectos y las pasiones por el libro que se demostraron en esta Feria, donde se vendieron cifras inéditas, en un momento muy difícil. Así que, desde el Gobierno de la Provincia, encabezado por Maximiliano Pullaro, vamos a seguir apostando por la cultura que nos rescata y nos promueve los mejores espacios de encuentro», sostuvo.
Por su parte, el secretario de Cultura y Educación de la Municipalidad de Rosario, Federico Valentini, señaló: «Hemos vivido una gran feria, la más convocante de todas sus ediciones, con una calidad y una diversidad de presentaciones que la posiciona como uno de los eventos culturales más importantes. Vino público de todos los barrios, de todas las edades y eso es a lo que nosotros apuntamos con esta propuesta».
Valentini agregó que «para un sector que sabíamos que viene en una situación difícil, han sido buenas las ventas en relación a la feria anterior. Así que el balance es sumamente positivo, porque la ciudad la disfrutó, porque el sector de editoriales y de libreros han tenido la posibilidad de vender y eso es muy importante, porque fue una feria de toda la ciudad».
El gran número de asistentes, sumado a las más de 350 actividades programadas a lo largo de los once días, reafirmaron a la FILRos como una cita cultural imperdible. Además de los escritores nacionales, más de 150 autoras y autores locales presentaron sus recientes publicaciones.

Gabriela Stringa fue una de las escritoras seleccionadas a través de la convocatoria de autores, quien presentó su primer libro «Eso que siempre estuvo ahí»: «Mi experiencia en la Feria fue alucinante. Para alguien que recién arranca, ser parte de una grilla en la que figuran escritores top level te hace sentir orgullosa, feliz y también tenida en cuenta. Sólo puedo agradecer haber sido parte».
Para Dahiana Belfiori, quien presentó «No es posible ordenar el fuego», editado por Mal de archivo Ediciones, «la Feria es una ocasión privilegiada de encuentros. Suceden muchas cosas al mismo tiempo y eso, que a primera vista puede resultar apabullante, es la condición necesaria para abrazarnos entre amigas y amigos y celebrar los hallazgos literarios».
Dahiana hizo énfasis en la Feria como espacio de encuentro y de circulación de la palabra: «Hay un clima de alegría que revivo cada año y que se teje en las recomendaciones lectoras de la mano de libreras y libreros. Hay novedades que las editoriales rosarinas editan con pasión y excelencia acompañando a sus autoras y autores y hay una variedad de presentaciones de libros y conversaciones que resulta imposible no sentirse convocada por unas cuantas propuestas».
En total, el evento contó con más de 50 stands de librerías y editoriales de todo el país, lo que garantizó una amplia oferta de títulos para todos los públicos. Libreras y libreros destacaron un gran movimiento durante los once días del evento; los fines de semana fueron los días con mayor convocatoria, impulsados el primero por el fin de semana largo, con una marcada presencia de turistas; y el segundo fin de semana de la mano de las compras por el Día de la Madre.
