Graffiti está de regreso. Fundada en 1985, la banda es una referencia ineludible para comprender el surgimiento del pop-rock en Rosario, liderando una renovación estética junto a grupos como Identi-Kit, Acme, Ojo Francés y Poxi Beat. A más de cuatro décadas de su formación, el grupo volverá a reunirse en un escenario también histórico: el Teatro de Plataforma Lavardén, donde el viernes 24 de abril, desde las 21, recorrerán sus clásicos junto a algunos estrenos.
Radicado en Londres, es el cantante Eduardo Carbi el que anticipa las características de esta nueva aparición de Graffiti, el grupo que lidera junto al guitarrista Ariel Pozzo: «Nunca paramos de laburar con la banda, incluso pese a la distancia. Ariel vive en Buenos Aires y está mucho de gira como parte de la banda de Miguel Mateos, pero estamos permanentemente trabajando con material nuevo. Desde la pandemia hasta ahora sacamos seis discos. De hecho, en Lavardén, además de los clásicos, vamos a presentar material nuevo».
Luego de lo que fue la celebración por los 40 años del grupo, realizada en 2025 en el Teatro El Círculo de Rosario, Graffiti regresará ahora a Lavardén, un espacio emblemático para la consolidación del pop-rock rosarino. «La idea es la de siempre, reencontrarnos, reunirnos y mostrarle a la gente nuestro nuevo material. En este caso en Lavardén, que lo que tuvo siempre de interesante, cuando se trata de propuestas como la nuestra, es que tiene versatilidad. Es un teatro precioso, con una acústica preciosa, y no es desproporcionadamente grande pero tampoco es chico: tiene buena capacidad y a la vez la gente está cerca», destacó Carbi.
Acompañados por una banda de músicos de recorrido destacado –Ricardo Vilaseca y Luis Bergonzi en teclados, Marcelo Gallego en bajo y Andy Cossani en batería– Carbi y Pozzo estrenarán nuevas composiciones, evidenciando una constante creativa que logran sostener desde la distancia. Al respecto, el cantante explica: «Se da de manera inexplicable, es algo que no podés programar, son cosas que suceden. Como con cualquier proceso artístico creativo, son cosas que no podés forzar, tiene que fluir. Con Ariel se da una sinergia natural, hemos trabajando siempre así, él proponiendo canciones, melodías, acordes, y yo trabajando las letras y la melodía, la parte vocal. Tenemos esa dinámica y nos ha resultado muy efectiva. Hemos sido mucho más prolíficos a la distancia que cuando estábamos juntos en Argentina».
