Noticia 12/01/2026

Susana Rueda: «La delegación santafesina suma a Baglietto para rendir tributo al Brigadier López en Cosquín»

La Provincia estará presente en la primera Luna del Festival Nacional del Folclore, el sábado 24 de enero, con un cuerpo coreográfico de 42 personas, con la figura destacada del cantante rosarino y una banda de nueve músicos.

El sábado 24 de enero, la Delegación Oficial de la Provincia de Santa Fe será protagonista en la primera luna del Festival de Cosquín, el encuentro folklórico más importante del país. En lo que representa el sostenimiento de una política pública del Gobierno Provincial, la cultura santafesina ofrecerá en el escenario central de la Plaza Próspero Molina un espectáculo que rendirá homenaje al Brigadier Estanislao López, en conmemoración por los 240 años de su nacimiento, en una presentación que contará con la participación de Juan Carlos Baglietto.

«Es un enorme desafío renovarnos cada año para desplegar el trabajo artístico de la delegación en Cosquín», remarcó la ministra de Cultura, Susana Rueda, en el ensayo general que la delegación realizó el sábado 10 de enero en ATE Casa España de la ciudad de Santa Fe. En este sentido, aseguró: «En esta edición más que nunca, con un homenaje a la figura del Brigadier López. Será artístico en su realización pero político en su contenido, en su concepto, porque elegimos una figura que, como subraya el gobernador Maximiliano Pullaro, representa los valores que hoy los santafesinos demandamos: federalismo como valor, fuerza y coraje para cambiar la realidad, y apertura para promover recursos para el desarrollo de un territorio que pretendía ser soberano».

Además, Rueda anunció que “el cantante Juan Carlos Baglietto será parte de la delegación oficial santafesina. Es un lujo y un placer que nos acompañe en este homenaje a un hombre fundamental para la construcción del federalismo argentino. En el escenario de Cosquín vamos a inaugurar, junto a uno de los integrantes de la Trova Rosarina, el Año del Brigadier».

El espectáculo estará dividido en tres bloques. El primero, histórico, focalizará en la figura del Brigadier López, triunfador en el campo de batalla y en el terreno social y político, aunando voluntades y generando leyes. El segundo momento enfocará en la primera gran corriente migratoria que pobló el suelo santafesino. Y el tercer y último bloque conectará con el presente, girando en torno a la pregunta de «qué nos vuelve invencibles».

La delegación estará conformada por un cuerpo coreográfico integrado por 42 personas, provenientes de Álvarez, Alvear, Cañada Rosquín, El Trébol, Esperanza, Firmat, Gálvez, Reconquista, Rosario, Rufino, San Martín de las Escobas, San Jorge, San Justo, Santa Fe, Santo Tomé, Venado Tuerto, Vera, Villa Constitución, Villa Gobernador Gálvez, Villa Guillermina y Wheelwright, bajo la dirección general de Marcelo «Tatú» Díaz.

La banda musical estará integrada por Nahuel Ruiz (bandoneón), Ariadna Bruschini (violín), Yiyo Alancay (guitarra), Maxi Aguirre (bajo), Mauricio Palavecino (batería), Homero Chiavarino (guitarra y acordeón), más las voces de Juan Carlos Baglietto, Vicky Alancay, Caro Lorenzatti y Ramiro Cabral.

Reconocido como uno de los grandes cantantes de la música popular argentina, el rosarino Juan Carlos Baglietto formará parte de la Delegación Oficial que representará a la provincia de Santa Fe en el Festival Nacional de Folklore de Cosquín. Previo al primer ensayo general de la Delegación, realizada este sábado 10 de enero en la ciudad de Santa Fe, Baglietto se mostró entusiasmado con el proyecto: «Ya me junté varias veces con el director musical, Homero Chiavarino, con quien venimos trabajando hace tiempo el repertorio, y también con el director general, Marcelo Díaz. Tuvimos varias reuniones y ensayos en privado, más de los que uno imagina. Ahora empieza esta etapa tan interesante, que es juntar todas las piezas, ver cómo dialogan la música, la danza, lo escénico, y empezar a palpitar concretamente lo que va a pasar arriba del escenario».

Para el cantante rosarino, esta participación significará la posibilidad de regresar al tradicional escenario de Cosquín como parte de la delegación oficial. «Ya participé en otra oportunidad de la delegación de Santa Fe, y me genera un enorme agradecimiento y un profundo orgullo volver a ser convocado”, destacó, y resaltó: “Cada vez que uno recibe una invitación así, la toma como un reconocimiento y también como una responsabilidad. Volver a Cosquín, volver a pisar la Próspero Molina, siempre es un gusto enorme y un gran desafío. Y en este caso, además, se suma el hecho de que vamos a abrir el festival, lo cual tiene un peso simbólico muy fuerte».

– Santa Fe abre el festival con un homenaje al Brigadier Estanislao López. ¿Qué representa eso para vos?

– Representa muchísimo. Ser la primera propuesta artística después de los fuegos artificiales, inaugurando el festival, y hacerlo con un homenaje al Brigadier Estanislao López en el aniversario número 240 de su nacimiento es algo realmente muy fuerte. Es un desafío enorme desde lo artístico, pero también un honor desde lo histórico y lo simbólico. Estamos contando una parte fundamental de la historia de la provincia y del país, y hacerlo desde el arte, desde la música y la danza, es una forma muy poderosa de transmitirlo.

– Además, se trata de una política cultural que se sostiene en el tiempo

– Sí, y eso me parece fundamental destacarlo. Que la presencia de la cultura santafesina en Cosquín se haya convertido en una política de Estado habla de una mirada a largo plazo, de una decisión clara de apostar por los artistas de la provincia. No es menor que tantos santafesinos tengan la posibilidad de subirse a ese escenario tan emblemático. La delegación es muy diversa, muy plural, con artistas de distintos puntos de la provincia, y eso se nota y se siente. Es una manera concreta de mostrar quiénes somos y qué hacemos. Es un trabajo enorme. Los 42 bailarines vienen de lugares muy distintos de la provincia, lo cual ya habla de una diversidad geográfica y cultural muy rica. Lograr que todo eso funcione de manera orgánica, que se transforme en un solo espectáculo, requiere muchísimo trabajo, compromiso y profesionalismo. Es una producción gigante para una delegación provincial, y eso también hay que ponerlo en valor.

– ¿Qué se puede anticipar del repertorio que va a escuchar el público?

– El público se va a encontrar con un repertorio muy ligado a Santa Fe, tanto desde los autores como desde los géneros. Hay canciones de Ariel Ramírez, de Roberto Rimoldi Fraga, de Chacho Muller, de Carlos Pino, de Miguel Ángel Morelli, entre otros. Todas obras que dialogan con la identidad de la provincia. Y en cuanto a los ritmos, hay un recorrido muy amplio: cielito, huella, zamba, triunfo, chamamé, rasguido doble, chamarrita. Es casi un muestrario de la rítmica folklórica que atravesó la historia santafesina. El público se va a encontrar con un espectáculo muy profesional, muy cuidado desde lo artístico. Hay un compromiso enorme de todas las personas que participan, no solo desde lo técnico, sino también desde lo humano. Cada uno pone su talento al servicio de algo colectivo, y eso se nota. No es una suma de individualidades, sino un trabajo en conjunto que busca contar una historia y generar una experiencia.

– Después de tantos años de trayectoria, ¿este proyecto también te desafía artísticamente?

– Sí, sin dudas. A pesar de los años de escenario y de profesión, siempre hay desafíos nuevos. En este caso, hay canciones que nunca canté y que voy a cantar por primera vez dentro de este espectáculo. Eso implica estudiar, ensayar, buscar certezas. Me saca de la zona de confort, como dirían los americanos, y eso está buenísimo. Si uno no se desafía, se acomoda, y el arte necesita todo lo contrario.

– El año pasado cantaste ante unas 250 mil personas en el Monumento a la Bandera en un espectáculo público. ¿Cómo fue vivir eso?

– Creo que lo viví con bastante inconsciencia. Ya mil personas son muchas, 250 mil es una cantidad enorme. Fue un privilegio que, entre tantos artistas talentosos de Rosario y de Santa Fe, hayan pensado en mí para acompañar ese espectáculo. Antes de subir estaba muy nervioso, después uno se relaja y lo disfruta. El día después es cuando realmente te cae la ficha: entender que estuviste ahí, frente a esa multitud, mostrando lo que hacés desde hace tantos años, y lograr la adhesión de un público que quizás en muchos casos te estaba escuchando por primera vez. Salir airoso de eso fue realmente hermoso.