Crónica 15/06/2026

El maestro Logioia Orbe hizo brillar a la Sinfónica santafesina

El director invitado volvió a estar al frente del organismo provincial, al que lideró para interpretar el «Scherzo caprichoso» de Dvorak y la «Sinfonía N°1 en sol menor» de Kalinnikov.

Dentro de la temporada ordinaria de conciertos de la Orquesta Sinfónica Provincial de Santa Fe hay encuentros de variados matices. Algunos hacen diferencia con la propuesta musical, otros con los solistas, otros con la esencia misma de la velada, y otros con los invitados a ocupar el podio. Ese fue el caso del concierto que la Sinfónica dio el pasado viernes 12 de junio con el maestro Javier Logioia Orbe a cargo de la batuta de la Sinfónica santafesina.

Fue la tercera vez que Logioia Orbe estuvo en Santa Fe a cargo de la Sinfónica y quedó claro por qué sigue siendo invitado. El espíritu del concierto giró al rededor de la poesía musical eslava, con dos obras hermosas del repertorio mundial: el «Scherzo caprichoso, Op. 66», de Antonin Dvorak y la «Sinfonía Nº 1 en sol menor» de Vasily Kalinnikov.

De la ejecución del «Scherzo» destacó la extraordinaria combinación de ritmo y refinamiento sonoro, algo que exige la propia partitura. Desde los primeros compases, la orquesta supo transmitir el carácter lúdico de la obra, articulando con precisión los contrastes melódicos que se encuentran por toda la pieza. El maestro logró mantener un pulso firme sin perder expresividad, permitiendo que los instrumentos dialogaran con naturalidad y que la musicalidad de Dvorak se sintiera con claridad. 

Las cuerdas ofrecieron un sonido cálido y homogéneo, mientras que las maderas y los metales aportaron brillo y carácter en los momentos de mayor intensidad. El resultado fue una interpretación de notable belleza.

Cuando fue el momento de escuchar la sinfonía, desde el primer movimiento la orquesta supo desplegar con convicción la riqueza melódica que caracteriza esta obra. La dirección condujo el relato con un admirable sentido artístico, equilibrando los momentos de intensidad con los pasajes de mayor serenidad, permitiendo revelar la sinfonía con claridad.

Las cuerdas regalaron una sonoridad muy suave, mientras que las maderas mostraron delicadeza y color. La orquesta alcanzó una plenitud sonora imponente sin perder precisión. El resultado fue una versión muy emotiva que dejó al público en un estado completamente idílico.

Los aplausos inundaron la sala confirmando la vigencia de la Orquesta santafesina que mantiene un gran nivel más allá de quién esté en el podio.