El Museo Marc comparte el archivo del diario La Tribuna para conmemorar los 40 años de democracia

El próximo 22 de junio, el organismo histórico de Rosario inaugurará tres muestras: “331 cajas y 1.352 sobres”; “Placa N°2” y “La esponja inteligente”.

El Museo Histórico Provincial de Rosario “Dr. Julio Marc”, dependiente del Ministerio de Cultura, inaugurará tres exposiciones en simultáneo, con el objetivo de conmemorar los 40 años consecutivos de democracia argentina.

Se trata de las muestras “331 cajas y 1352 sobres. Archivo de redacción del diario La Tribuna”; “Placa N°2”, de Mariana Tellería, y “La esponja inteligente”, de Magdalena Testoni.

El jueves 22 de junio, a partir de las 18:30, el museo (Av. del Museo s/n, Parque de la Independencia, Rosario) abrirá sus puertas a todos los públicos para festejar este acontecimiento que avanza en la intención de la institución de poner en valor su rico y extenso patrimonio, al tiempo que lo vincula con expresiones contemporáneas y nuevas audiencias.

LAS EXPOSICIONES

“331 cajas y 1352 sobres. Archivo de redacción del diario La Tribuna”

Esta exposición sobre el archivo de redacción del diario vespertino La Tribuna está compuesto por 331 cajas que contienen 1352 sobres con fotos, recortes y documentos.

La publicación nació en 1928 con el nombre de Tribuna y como órgano de prensa del Partido Demócrata Progresista. En 1950 se convirtió en La Tribuna al ser adquirido por un grupo de sus trabajadores. En 1977 fue comprado por empresarios vinculados a la última dictadura cívico-militar y se fusionó con la editorial El País. El pedido de quiebra en 1982 implicó su cierre definitivo poco tiempo después.

En 1986 la justicia determinó que el archivo de negativos fotográficos del diario sea entregado al Museo de la Ciudad y que el archivo documental y las colecciones de ejemplares publicados vinieran al Museo Marc. Las cajas de cartón y los diarios fueron guardados en la biblioteca del museo. El archivo de redacción llegó al museo sin el fichero que servía de índice de búsqueda, por lo tanto un trabajador se encargó de inventariar el contenido de las cajas y el número y tema de los sobres en un cuaderno azul, escrito a mano. Ese registro ahora está disponible en un archivo digital.

Antes de esta muestra, como las cajas de cartón y los sobres de papel se estaban deteriorando por el paso del tiempo, el equipo del Marc mudó todo su contenido a cajas y bolsas de polipropileno para su mejor conservación. Esto fue posible gracias al aporte de la Asociación de Amigos del museo, la empresa Tomy y el Ministerio de Cultura de la provincia de Santa Fe.

Hoy se presenta este valioso archivo, disponible para su futura investigación y catalogación, a quienes quieran adentrarse en las historias locales y nacionales. En él se evidencia la debilidad de los procesos democráticos en Argentina y el lugar que ocupó la prensa gráfica en la construcción de la legitimidad para los distintos gobiernos autoritarios.

Esta exposición está planteada para reflexionar sobre el valor y los usos de los archivos y celebrar los 40 años de la recuperación de la democracia en nuestro país.

“Placa N°2”

Las placas en bronce de Mariana Tellería son gestos que señalan, en medio de las reivindicaciones discursivas del presente, con todos los compromisos culturales que estas conllevan, la tensión entre la voluntad de inclusión y lo históricamente irreparable. La función de una placa es la de conmemorar, señalar, poner en valor.

Es una apuesta a la permanencia, a un ingreso en la historia. En su negativa (“nunca podrá”), la acción de Tellería provoca una alteración sobre esa función, la desplaza, la quiebra. Revierte su carga simbólica, volviéndola paradojal.

Por otra parte, ¿cómo puede entrar en la historia lo que ya estaba ahí, lo que estuvo siempre? Si bien esta se trata de una acción sin voluntad estética, obliga a prestar oído a su composición material, hecha de bronce y potencial muro.

Un muro sin identificar de antemano, que podría ser todos los muros del mundo. Lo que no quita que estos objetos digan por ellos mismos pero también por el sitio (institución o lugar) en que vayan a ser colocados. En ese acto se enciende su sentido, que se configura con la donación de la placa realizada por la artista al museo. En ese momento ocurre todo. Estas placas saben que si bien algunas cosas cambian, otras persisten, y por eso se valen de lo que queda inmóvil, fijado, rígido. Por ende, también obligan a pensar que hay materias inflexibles, lugares opacos, y que cuando más quieto dejamos algo, a la larga menos visible es.

Mariana Tellería es artista visual, estudió Bellas Artes en la Universidad Nacional de Rosario. Recibió innumerables distinciones y premios, exhibiendo sus obras en diversos lugares y museos del mundo. Recientemente ha expuesto junto a Adrián Villar Rojas en el Bass Museum de Miami. En el 2019 representó a Argentina en la 58° Bienal de Arte de Venecia, con su obra «En nombre de un país». Vive y trabaja en Rosario.

“La esponja inteligente”

Ramos Mejía, en su libro Rosas y su tiempo, se obsesiona con evocar el espíritu del Restaurador de las Leyes. A lo largo de los capítulos lo va nombrando con diferentes motes y ‘la esponja inteligente’ es el que inspiró la creación de esta escultura.

Dice el autor: “En el temperamento travieso del populacho porteño de su tiempo, había esa mezcla del payaso y del delincuente que Rosas mezclaba en sus gracias con su acostumbrada virtud de asimilador. […] Esta rígida figura solemne y prendida, como un ídolo indio, era sin embargo un proteo de adaptabilidad, una esponja inteligente, si me es permitida la comparación, para absorber de su ambiente, sin esfuerzo alguno y hasta introduciendo modificaciones de perfeccionamiento por su parte, todo aquello que pudiera multiplicar la fuerza de sus aparatos de protección y de defensa”.

Esta es una escultura creada para que Rosas absorba lo que ocurre en el ambiente actual, en particular el clima de las fiestas. Sus brazos gráciles se cuelgan sobre los hombros de cualquier persona dispuesta a sacar a bailar al líder de la Santa Federación.

El material propicia la absorción de fluidos y Rosas, con el afán de incorporar gestos para conquistar a las nuevas generaciones, se pinta los labios, se adorna y se viste de seda. Queda a disposición de las inquietudes personales intuir cuáles serán las estrategias de protección que activará Juan Manuel de Rosas esta vez. La escultura de Testoni, instalada en la sala dedicada a la historia de Rosas, entra en relación con las piezas artísticas e históricas, y con las copias de sus retratos encargados por Julio Marc en el momento de inaugurar el museo rosarino.

Magdalena Testoni es artista, editora, curadora y gestora cultural. Licenciada en Letras por la UBA, dirige la Feria Paraguay de Arte Impreso y co-dirige El vómito, un lugar autogestivo de experiencias artísticas. Co-coordina, programa y produce en la Pulpería Mutuálica, espacio donde se realizan exposiciones, performances, talleres y eventos. Lleva adelante la editorial Cuestión. Realiza de manera independiente trabajos de curaduría, escritura, gestión, asistencia, producción, montaje, diseño y edición de libros. Vive y trabaja en CABA.

 

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